Estos días de vacaciones me han servido para leer, sobrevivir a mi trabajo tras las lineas enemigas durante las fiestas de Sant Sebastià (me he tragado a los peores, de El Efecto Mariposa a Melendi) y para pensar demasiado en mí mismo y en esa cosa que arrastro a cuestas y que algunos llaman vida. También para hacer artículos con calma y sin prisas. Y curiosamente no ha habido muchas resacas, aunque sigo siendo el mismo: pecar se me da tan rejodidamente bien que sería un error no potenciar mis aptitudes naturales para la jarana (deporte olímpico ya!).
El sábado pasado comimos en casa de Joan Andreu, con Marga y Biel Ferriol, para escuchar la música que más nos había gustado durante 2005. La cosa dió de si, la verdad. Mola tener amigos que escuchan buena música y poder disfrutarlo después de una buena comida y con calma.
Mañana jueves toca Lucha Libre en el Cultura Club y con Alolo de maestro de ceremonias… Ayer estuvimos en casa escogiendo bases y la cosa tiene buena pinta.