Joe Meek fue operador de radar en las fuerzas aéreas británicas y siempre estuvo interesado en la electrónica y el espacio exterior. Fue ese interés el que lo convirtió en el padre de la grabación casera y a convertir su casa en el 304 de Holloway Road en una fábrica de artefactos ultrasónicos del tamaño de Telstar. Tocada por The Tornados fue la primera canción británica que llegó al número uno de las listas americanas.
Produjo un total de 245 singles y fue un pionero en el uso del compresor, el eco, el sample y la reverb. Solía situar los instrumentos y secciones en diferentes sitios de su casa de tres pisos, como las escaleras o el baño, según conviniera. Entre otros, grabó a The Honeycombs, The Tornados, Screaming Lord Sutch, John Leyton, The Moontrekkers, Heinz y The Outlaws (en los que tocaba Ritchie Blackmore). Meek creó un estilo propio absolutamente identificable, como hacía Phil Spector al otro lado del Atlántico con su Wall of Sound, y fue uno de los primeros en explorar y desarrollar las posibilidades del estudio de grabación.
Describió a The Beatles como un ‘montón de ruido, copiando la música de otra gente‘, después de declinar trabajar con ellos, Bowie y Rod Stewart. Fue, precisamente, el nuevo sonido del pop británico lo que acabó relegando sus piezas rock saturadas de efectos a meras antiguallas.
Era homosexual, disléxico y medio sordo. Solía ir a los cementerios para intentar grabar las voces de los muertos. Por lo que se sabe nunca lo consiguió. Estaba obsesionado con Buddy Holy y con otros rockeros muertos, con los que solía conversar vía ouija. Absolutamente paranoico, estaba convencido de que Decca Records había instalado micrófonos en su casa para copiarle sus ideas.
Se suicidó el 3 de febrero de 1967 después de dispararle a su casera.
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Comments ( 1 Comment )
trotz added these pithy words on abr. 20 06 at 23:18Molt bé això den JoeMeek… Coneixia la marca, pero no el personatge. Quan vegi un dels seus compressors o previs de micrófon pensaré en ell.
:)