Durante su última visita a la isla la escuché tres veces. Neal Casal vino a la radio y la pudimos pinchar. Acababa de grabarla, la traía en un cdr cutre, pero la canción me dejó completamente noqueado. Esa misma noche la volví a oir en directo y volví a pensar que era una canción imposiblemente bella, uno de esos nuevos estándards que sólo la genialidad o la casualidad pueden crear. Se llama “You Don’t See Me Cry“, abre el nuevo disco de Neal Casal “No Wish to Reminiscence” (Fargo, 06), y llevaba dos años con ella en el cerebro. En el disco suena algo sobrecargada, algo adulterada y lejos de la pureza que desprendía la primera vez que la oí, pero el resto sigue estando allí.