Además de para que por primera vez me dé el venazo de largarme a Barcelona, mis últimos dos viajes a la ciudad condal han sido para ver mis dos conciertos del año: Jurassic 5 en Apolo y Sufjan Stevens en el Casino de l’Aliança.
Los primeros son hip hop en mayúsculas: ritmos imparables, un flow estratosférico con una compenetración entre los MCs realmente trabajada y un concepto de show estudiado y efectivo. De una tacada se ventilaron unos siete temas, enganchándolos uno con el otro y sin respiro. Nu-Mark estuvo impresionante, multiplicándose a los controles para suplir la fuga de Cut Chemist, manejando el MPC en plan maestro. Y en cuanto a los MCs, Chali2na es una fuerza de la naturaleza, pero los otros no se quedan cortos, aunque quizás no al lado del gigantón queden algo ensombrecidos. El nuevo disco, que me había decepcionado un poco, me encantó en directo y cuando atacaban los clásicos de siempre, a los que añaden algún toquecito nuevo, la pista se volvía loca. Tremendo, divertido y lleno de musicalidad.
Después nos bajamos a la sala 2 de Apolo, a emborracharnos todavía más. Manolo y yo llevábamos desde el mediodía pimplando, así que os podéis imaginar más o menos cómo estábamos. Las anécdotas: un negro altote que se pasó toda la noche aclarándole a la gente que no era Chali2na y Manolo amenazando de muerte al pobre tipo que se cruzó en medio de la foto que nos hicimos con Nu-Mark, persiguiéndolo por media pista. Manolo es un buenazo, pero puedo asegurar que tenerlo detrás cabreado debe acojonar.
Miren, miren, al pobre tipo…
Hay que ser gilipollas para estropearle la foto a un finlandés borracho.
En cuanto a Sufjan Stevens, de nuevo música en mayúsculas. Hace un pop sublime. Si no te emocionas con él es que probablemente lo tuyo sea otra cosa. De lo único que se le puede acusar es de ser algo melífluo a veces y repetir una y otra vez la misma estructura, pero en realidad su música se apoya siempre en el motivo: historias a partir de recuerdos infantiles y una iconografía tan curiosa como entrañable. En directo eché de menos algo de continuidad, pero cuando empezaban a sonar las canciones te olvidabas de todo y aparecía la magia. Además empezó con una de mis canciones favoritas, Sister. Me atrevo a decir que fue un concierto histórico del que seguro se hablará durante mucho tiempo y me alegro de haber estado allí.