(i ja per acabar amb els meus articles del MS Baleares…)

Si es que uno se despista y ya está la gente montando festivales y festejos varios. No será por falta de ganas, pero es que este verano, más que el Verano del Amor, ha sido el Verano de la Muerte. ¿Acaso creen que alguien sin preparación previa podría haber soportado tal nivel de oferta sin lesiones o sin ir infiltrado como los futbolistas de elite? Ha habido de todo y para todos, y lo curioso es que lo más interesante del verano mallorquín en materia musical no se ha hecho gracias a las instituciones, sino a pesar de ellas. De nuevo, queridos políticos: gracias por nada.
Empezemos por los festivales, ese ítem veraniego donde los haya. Y empezemos por dar las gracias al Ayuntamiento de Palma por habernos privado de tener Isladencanta este año, no sea cosa que algunos confundan el rock con la cultura y se crean que uno puede divertirse en Ciutat sin pasar por la caja de los de siempre. Gracias, mil gracias. Pero a pesar de que el Isladencanta se haya tenido que meter en la nevera, a la espera de mejores tiempos, ha habido citas que se han consolidado alegrando un poco la vida a los que aún conservamos ciertas ganas de vivir la cultura sin el rebosillo a cuestas. El festival Waiting For Waits se ha convertido en toda una garantía. A pesar de que Tomeu Gomila admita haber perdido en parte la ilusión general, el éxito de público de este año debería garantizar una próxima edición. Songdog soberbios, Carter Wood un descubrimiento más de Tomeu; Dayna Kurtz pura magia, un Tom Waits femenino, todo un lujo; y Josh Rouse una guinda perfecta que entusiasmó al público con su combinación de profundidad folk y efectismo pop. De nuevo, un diez a Sant Tomeu. También se consolida -si es que no estaba consolidado ya- el Festival de Jazz de Sa Pobla (capital de la buena música) que este año ha llegado hasta la décima edición. Pep ‘Cero’ hace milagros con el poco presupuesto con el que cuenta y este año ha sido más ecléctico que nunca: la fusión de Roy Hargrove, el latin de Jerry González, el jazz-rock de Charles Lloyd y la revisión de Ornette Coleman que propone Agustí Fernández. Humilde pero grande, el de Sa Pobla es un festival especial que ha conseguido crear afición a base de una programación coherente convertida ya en una de las mejores citas del verano mallorquín. Algo a lo que aspira el Jazz Voyeur Festival, impulsado por Pro Arts del Món y Gerardo Cañellas. Algo casi improvisado este año, pero que ha de ser recibido como una de las mejores noticias de este verano pasado: lo de McCoy Tyner fue puro atletismo musical, Michael Brecker, Lee Konitz, Richard Bona… Un cartel que debería garantizar más apoyos institucionales para el año que viene, y más viendo lo ambicioso del proyecto y la tibia respuesta de las autoridades en esta primera edición. Y luego tenemos a nuestro amigo Toni “Wilson” Pla, campeón de campeones. No se cansa y nosotros se lo agradecemos, porque esta isla apesta y porque si no lo hace él -que está lo suficientemente loco o es lo bastante inconsciente para hacerlo- no lo hace nadie. Otra de las grandes noticias del veranito ha sido el Festival Indirama, o la programación de conciertos, semanalmente, en el Mini Casino Royale: The Real McCoyson, Tatchenko, Marc Gardener y para septiembre Delorean, Chucho y más. Sólo podemos decir yeah! y desearle suerte. Y también merecen ser mencionados el Catipilar (probablemente será el último que se celebre, y el año que viene cambiará un poco la cosa), el éxito de la primera edición del concurso MusicNauta organizado por la Banca March (Fossil Sound, primeros), la consolidación en cuanto a nivel del Art Jove (Fossil Sound, de nuevo, y segundo premio para unos One Foot que tienen mucho futuro por delante), el trabajo de colectivos como Renou de Manacor (John Mayall, Asian Dub Foundation, casi nada) y Es Peixet (esas Nit de l’Auba son algo especial, y pudimos ver a Tokyo Sex Destruction de paso) y la aparición de nuevas promotoras como Up Rockin’ que ha reincidido en su esfuerzo por esparcir la palabra del buen hip hop y la buena ‘mierda’ por los mundos de nuestro señor. La Revista D-P sigue organizando unos happenings de órdago, este año con unos Roñatrón dj’s desbocados que dieron una lección de buena electrónica. De buena electrónica va lo de Main Club, nueva aventura de dos clásicos en la noche isleña como son Ángel Costa y Nacho Velasco (capitán de ese barco llamado Garito, que ya lleva 6 añicos de travesía y sigue). Y lo del Festival Ping!, una de las sorpresas del mes de Julio que pasó casi inadvertido excepto para unos cuantos, y eso que era algo muy interesante (y ese concierto con dos Gameboys fue algo digno de ver). La Sala Assaig, la única sala estable de la isla, estos meses se ha lucido con algunos de sus c conciertos: Ronnie James Dio pisó nuestra isla, no diré más. Arreplegats se han encargado por primera temporada de las Nits de Foc (sí, esa que no se pudo celebrar en Ses Voltes por una finta institucional bastante sospechosa) y sufrió la baja de una mesa de mezclas en plena Superfesta (de nuevo un gran cartel, lástima que algún bestia decidiera regar el equipo con whisky). Fona, a pesar de que el Isladencanta se haya quedado huérfano de apoyos este año, ha seguido a lo suyo: estaban detrás de lo de The Corrs, y apoyaron a los jóvenes de Muro en ese gran concierto con Lori Meyers, Jet Lag y Sexy Sadie que sirvió para empezar con esto del estío. En general, buenas noticias respecto a las verbenas: parece ser que más de uno ha visto que se pueden organizar buenos conciertos, que la gente responde, y que no es necesario eso de tener a los mismos cinco artistas una semana aquí otra allí. Al final la Isla evoluciona, poc a poc, pero evoluciona.
Y en cuanto a nuestros grupos, parece que Antònia Font van a volver a comerse el mundo con ese gran disco, “Taxi”, bajo el brazo. Lo suyo es música en mayúsculas, arte sin pretensiones pero sin fronteras. La Granja se pasean por las verbenas con uno de los mejores discos de pop de los últimos años y acertaron de lleno con la salida de su segundo single, la de “su jugador favorito…” (el día después de que Etoo fichara por el Barça: ¿casualidad?). Vacabou siguen creciendo de a poco, afilando un directo de cada vez más evocador y convincente que se pudo ver en el Festival Internacional de Benicàssim. Su discográfica Primeros Pasitos se marcó un showcase en el Sónar, presentando el segundo volumen del recopilatorio Café Bizarre (banda sonora de uno de los nuevos refugios dentro de Palma, el Café Ses Voltes). Sa Penya Artística de Sa Pobla sigue siendo un lugar especial para los amantes del buen indie y para dentro de poco promete programación estable de conciertos y dj’s. Quizás los llonguets tengamos que plantearnos seriamente eso de emigrar, y más si siguen organizando cosas como ese concierto en homenaje a la Velvet Underground. Otro de los grupos del verano ha sido Anegats, que con su primer disco se han destapado como uno de las bandas más prometedoras del panorama del rock cantado en catalán. Y para destaparse Fossil Sound, que han hecho doblete y casi le arrebatan la Liga al Valencia y el Oscar a Peter Jackson.
Por lo demás, como dice la canción “todo sigue igual”, lo que a un ritmo más pausado de lo normal (y seguro que nos hemos dejado un montón de cosas en nuestro repaso… la resaca, ya se sabe). Y es que a pesar de la sobreoferta de los largos fines de semana isleños, con este calor cualquiera se pone a hacer cosas. Aunque, no se sabe muy bien porqué, a veces parece que la cosa va mejorando y que a pesar de todo la gente no se cansa de montar cosas sin mucho apoyo pero con ganas. Y al final uno repasa la agenda para el fin de semana y se pregunta si no se habrá equivocado de isla o algo por el estilo, porque esto, tío, esto no es normal.


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