
Ayer volví a Stevie. Hacía tiempo que no lo escuchaba. No fue un álbum, sino un recopilatorio de grandes éxitos y me puso de buen rollo para todo el día. Imposible resistirse. Stevie es amor. Es el amor que echamos de menos: el amor inocente y pletórico del ciego, todo vitalidad.
Durante toda su vida fue un niño-genio, incluso cuando ya había cumplido los cuarenta. A los doce años fichó para Motown y allí desarrolló toda su carrera, convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos del soul de todos los tiempos. Una anécdota, en el primer grupo que tuvo en la Motown le acompañaba en la batería un tal Marvin Gaye. Antes de cumplir los veinte años ya había coescrito una de mis canciones favoritas: Tears of a Clown. Smokey Robinson & The Miracles tuvieron tanto éxito que Robinson decidió que no necesitaba a The Miracles.
En los setenta, un Stevie Wonder en estado de gracia redefinió el soul moderno junto a otros artistas de la casa. Entre 1970 y 1979 publicó Signed Sealed and Delivered, Music Of My Mind, Talking Book, Innervisions, Fulfillingness’ First Finale, Songs In the Key of Life y The Secret Life of Plants. Probablemente Talking Book sea su mejor álbum y si me aprietan uno de los mejores de todos los tiempos.
Su genio musical era algo desbordante: no sólo era su manera de componer, era su manera de instrumentar, arreglar, producir, cómo sonaba su banda, tan pletórica como su voz. Durante su época dorada de los setenta, revolucionó el soul con una musicalidad sublime y entregó canciones descomunales, algunas de las mejores firmadas a medias con su madre, como es el caso de I Don’t Know Why.

Digan lo que digan, en los ochenta no cayó en picado, aunque sí patinó en más de una ocasión. De hecho, fue algo generalizado entre los artistas de la Motown, que intentando adaptarse a los nuevos tiempos se arrimaron a un sonido pastoso, cursi y bastante hortera. Quizás Lionel Richie fue el único que fue capaz de darle cierta chispa al invento. Marvin y Stevie no. Para entonces ya eran juguetes rotos. Marvin por las drogas. Stevie porque tenía demasiada pasta para estar en lo que estaba y tras tantos años de carrera la inspiración se había tomado unas vacaciones y ya sólo iba a las sesiones de tanto en tanto. Fue su época descaradamente comercial y del sólo he llamado para decir I love you.
En High Fidelity hay una broma al respecto. Barry se pregunta si hay perdón posible para un gran artista que cayó tan bajo y puede que para muchos no lo haya. Lo curioso de Stevie, como de otros artistas tipo Lionel Richie, es que casi todo el mundo recuerda sus peores momentos. El si bebes no conduzcas, las horteradas. Son casi un chiste y es una lástima porque realmente se trata de verdaderos monstruos de la música popular.
Más abajo os dejo una selección de grandes momentos:
Esta entrada va con dedicatoria…
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Comments ( 2 )
funkayon added these pithy words on oct. 24 07 at 11:25No puedo estar más de acuerdo en todo lo expuesto… bueno, salvo quizá lo del mejor album, que para mi puede ser el innervisions… pero supongo que esto es para gustos.
gran post!
ferran added these pithy words on oct. 25 07 at 11:48ben dit.
És cert el que expliques dels vuitanta i la decadència total… Marvin Gaye es va quedar a gust amb el Sexual Healing… molt poca gent sap adaptar-se sense baixar el llistó dels èxits aconseguits en el passat. Crec que tal vegada és que en aquell moment sóna bé, perquè és el que es du…. però amb el pas dels anys, quan es tornen a les arrels… buf!
James Brown, Laurel Aitken… i encara han tingut èpoques fosques
Molts dels artistes que ens agraden com el primer dia (Buddy Holly, Jimi Hendrix) varen morir joves.
My Cherie Amour, Up tight són altres cançons glorioses de Wonder.