
Casi que lo mejor del viaje fue el camino. Conducir de Toronto hasta Chicago y el trayecto de vuelta, dormir en hoteles de carretera y parar en gasolineras extravagantes -seguimos preguntándonos qué coño hacían allí esos sacos de patatas, zanahorias y manzanas- y pequeños pueblos perdidos en medio de la nada. El trayecto es relativamente corto para tratarse de Estados Unidos y probablemente mi sensación sea exagerada, pero es la que me dio.
Toronto es una ciudad muy bonita. El tipo de casas me recordó a Londres, algo que también puede deberse al melting pot que hay en el barrio donde estuve, Kensington Market, lleno de tenderetes de fruta en plena calle, lindando con el barrio chino -lleno a rebosar de pequeños seres de ojos rasgados que no entienden una palabra de inglés, bares chulos y tiendas de baratijas. Parece una ciudad tranquila, bastante europea. Por lo visto era una colonia británica, algo que puede explicar mi intuición anterior.
Casi me dormí en el concierto de Stevie Wonder. Estaba cansado y el momento M80 fue demasiado duro, un montón de baladas de su época ochentas del tirón. En cualquier caso, escuchar sus clásicos en vivo fue algo especial.

Chicago ya he dicho que me pareció la ciudad más bonita que he visto en la vida. Entramos casi por error por el downtown y el golpe visual fue algo casi místico, escuchando jazz en el coche, con todos esos gigantes juntos. No me extraña que los músicos de allí estén obsesionados con la geometría y la arquitectura. No fui a Restless Records, pero arrasamos con medio Urban Outfiters, algo así como un Zara cool donde además de ropa hay libros -me compré un par- y juguetes chorras -que nos encantan. Ahora tengo un ping-pong en miniatura y un cinturón nuevo.
Nos alojamos en Wicker Park. Por lo visto es un barrio de moda y hay tiendas muy chulas tanto en Milwoukee St. como en Division Ave. Algún día viviremos en Damen St., que está justo al lado, en alguna de aquellas bonitas casas, con los árboles creando una bóveda sobre el asfalto y el barrio chicano al lado. Dios bendiga América (again).
Mañana les hablo de por qué la radio en España es una puta mierda.
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Comments ( 1 Comment )
abel galleta added these pithy words on nov. 22 07 at 23:23a escena musical de chicago es para no cagar, vamos!
Y no vistes ningún concierto por ahí. Seguro que había MIL MILLONES!
joder, que pintaza de viaje, pollastre. La radio y otras cosas aquí son una PU TA MI ER DA. eso sí, en otras nos los comemos con papas y aceitito de oliva