
Sé que algunos se escandalizarán por lo que voy a decir, pero que Amy Winehouse sea una yonqui desequilibrada y pendenciera hace que su música sea… mejor. Los fans de lo políticamente correcto me dirán que el supuesto glamour de las drogas ha hecho mucho daño ya -especialmente en los ochenta, que banalizar ciertos comportamientos no hace más que favorecerlos y que Amy Winehouse acabará muy probablemente muerta a sus veintipocos años. Y tendrán razón. Todo eso es cierto, pero eso no tiene nada que ver con mi afirmación inicial. Amy Winehouse va camino de una muerte prematura, pero desde el prisma de la cultura pop esa sería la guinda al pastel, porque los fans del pop no consumimos sólo música, también consumimos leyenda. Y Amy Winehouse tiene una.
Hablamos de una mujer que ha hecho uno de los mejores discos de R&B de los últimos años, una cantante con una voz provilegiada y que ha sabido apropiarse de la estela de Aretha Franklin, Martha Reeves, Ronnie Spector, Billie Holliday, Dusty Springfield y Nina Simone. Hablamos de una mujer que se pasa la mitad del día colgada, que fuma puros y juega al póker en los camerinos, se lía a arañazos con su marido, con el que mantiene la clásica relación honey bunny, se mete por la tocha sobre el escenario con un dosificador y, encima, canta sobre todo ello.
Las primeras canciones de Back To Black son todo eso. En Rehab responde a su familia que de desintoxicación ni hablar y en I’m No Good asume por completo su rol de chica mala. Esta última canción es todavía más genial en la versión que hizo Ghostface Killah para More Fish. Teniendo en cuenta que Ghostface tiene una pequeña obsesión con las mujeres que se pulen sus targetas en champagne y joyas -escuchen Back Like That de Fishscale, la réplica de Amy es todavía mejor: ya te lo avisé, churri, ahora te jodes.
Back To Black es un gran disco. Mark Ronson y Salaam Remi se salen en la producción y Winehouse eleva su música hasta un nuevo nivel. Canciones como Tears Dry on Their Own son simple y absolutamente irresistibles, un nuevo clásico del soul que no desentonaría junto a Baby Love, My Baby Just Cares for Me o Respect.
Siempre me han gustado más Blur que Oasis, pero a diferencia de los hermanos Gallagher, Damon Albarn es aburrido. Lo único mínimamente legendario que hizo fue acostarse con la cantante de Elastica, algo que los Gallagher superaban un lunes cualquiera, si es que no estaban poniendo hoteles patas arriba o peleándose entre ellos. Blur siempre fueron mejores que Oasis, pero Oasis, además de haber hecho dos de los mejores discos de pop de los noventa, eran unos hooligans del norte incapaces de asumir la fama. Albarn había nacido para ser una estrella. Cuando Blur se hicieron famosos, Albarn simplemente estaba donde siempre debería haber estado.
Albarn es un rollo. En cualquier conversación de sobremesa no ocuparía más de diez segundos. Los Gallagher son divertidos. Aunque no te guste su música -algo que, después de Morning Glory, es la regla entre la gente que tiene más de medio cerebro- debes admitir que los tíos son geniales y que la simple existencia de dos tipos como Liam y Noel dentro del mundo del pop desafía toda lógica, precisamente porque son dos personas de lo más normal.
Por eso Oasis le ganó la partida siempre a Blur, a pesar de que los discos de Blur son infinitamente mejores -excepto por un disco de Oasis, e incluso tienen mejores singles. Por eso Amy me parece la artista mainstream más rematadamente divertida de los últimos diez años. Beyoncé me encanta, pero que no haya aparecido todavía un vídeo porno con Jay-Z me desespera. Rihanna está muy bien, pero hasta que no la detengan con una pipa de crack y un arma de gran calibre tipo UZI, Amy gana la partida.
Winehouse no sólo está loca. Canta desde esa locura, habla de ella con naturalidad y crea a su alrededor una leyenda que dota a sus canciones de una mayor verdad. El personaje encaja incluso con la tradición que sigue: muchas de las cantantes que te vienen a la cabeza cuando escuchas su voz también vivieron así, entre la heroína, las relaciones autodestructivas, el alcohol y las partidas de póker. El único rival que podría tener Amy Winehouse es Paris Hilton, en el supuesto de que ésta hiciera un disco realmente relevante. ¿Britney? Britney es una redneck chunga sin un ápice de glamour -aunque su caída en desgracia ha sido uno de los happenings mediáticos más divertidos de los últimos años y lo de raparse la cabeza fue un giro argumental digno de Perdidos. Y algo parecido le pasa a Pete Doherty, que sin embargo consiguió que Kate Moss nos pusiera todavía más chotos.
En fin, que Amy Winehouse mola.
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Comments ( 6 )
DonMa !! added these pithy words on nov. 25 07 at 19:45Olé!!
Si señor!
AMY added these pithy words on nov. 25 07 at 21:04claro que si. Beyonce es una culona
Moreland added these pithy words on nov. 26 07 at 17:33tas com una cabra joan…
britney added these pithy words on nov. 26 07 at 18:27Aquesta foto de n’Amy, és al corral de ca sa tia Paquita!!!
Gimme more!!
Xavi added these pithy words on nov. 26 07 at 21:00joer!!!! un parell de dies sense passar-me per aquí i la que montes :)
Amy forever!!!!!!!!!!!!!!!! però he de reconèixer que la mescla amb Blur i Oasis m’ha descol·locat.
En fi, verdades como puños.
lou lou added these pithy words on des. 03 07 at 13:12i totally agree Mr cabot
blur fueron sosos, graham la liaba pero el resto lo ocultaba, pienso que para que no hiciera sombra al monísimo Albarn.
adeuuuu