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Indios y vaqueros

Jesus died for somebody’s sins but not mine. Ayer por la noche Patti Smith ofreció un concierto soberbio en el Teatre Principal de Palma. Es sorprendente como esa frase todavía suena llena de arrogancia en su boca. Canciones como Ain’t That Strange, Redondo Beach, Kimberly y Becouse The Night y versiones de Nirvana (Smells Like Teen Spirit), Neil Young (Helpless) y la clásica de Gloria.

Sigue conservando una fuerza increíble: su manera de propulsar cada palabra usándola como un instrumento, no la voz sino el significado, la intención, la actitud.

Lo gracioso (o patético, según se mire) era ver a las autoridades. ¿Qué pintaban allí? ¿No era el rock un escupitajo contra todo lo que representan? Estos días hemos visto imágenes patéticas, en la Fundació Pilar i Joan Miró i en el Teatre Principal, a todas esas inútiles viejecitas que gobiernan la vida cultural de Palma hacer el paripé para hacerse una foto con una artista a la que, eso seguro, nunca habrían ido a ver al CBGB. Probablemente ni se habrían atrevido a poner un pie en esa parte de la ciudad.

Es algo normal: como los niños burgueses del Mayo del 68, que acabaron convirtiéndose en los fascistas de nuestros días, los viejos hippies y punks asimilados son ahora una rémora. No lo digo por Patti. Ella parece estar por encima de todo eso y probablemente lo está.

Pero no deja de hacerme entre gracia y rabia que aquellos que no han puesto el más mínimo interés en tener una política cultural mínimamente seria y reconocer que el rock es parte de la cultura, corran a hacerse la foto cuando el que viene es alguien famoso. Es entonces cuando sale a la luz todo su provincianismo. Ayer vi por allí a gente que debe hacer varios años que no veo en un concierto de rock, si es que los he visto allí alguna vez. Vi a periodistas respetables bajando al mugriento rock’n'roll por un día, a políticos inútiles e ignorantes y a mucha gente que nunca verás ni en el Teatre de Lloseta, ni en Assaig (a no ser que vengan los Hombres G), ni en Casino Royale… Lo triste es que la política cultural de las islas depende de todos estos imbéciles encantados de conocerse a sí mismos.

Es como lo de los indios y los vaqueros. Ellos son los vaqueros. Nosotros somos los indios.

One Comment

  1. Tolo wrote:

    et veig a tope….

    dilluns, març 10, 2008 at 18:51 | Permalink

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