La Granja – Teenage Kicks

La GranjaHola de nuevo… más artículos, en este caso uno que aún no ha sido editado, de los muchos que este mes he hecho para la edición de Baleares del Mondosonoro. Este va sobre La Granja, el mejor grupo de pop de la Isla. Si queréis escuchar un disco de esos que te ponen las pilas y te hacen sonreir y saltar, compraos su Tobogán.

“20 añitos de nada. No me atrevo a preguntarles la edad, pero cuando escuchas el disco siguen sonando como unos teenagers enamorados de la moda juvenil. Por supuesto la veteranía se nota, pero la energía sigue estando allí. Con “Tobogán” (Grabaciones en el Mar, 2004) La Granja vuelven a demostrar que el pop quizás no cambiará el mundo, pero al menos rejuvenece.

Siempre comento lo mismo: no han inventado la rueda, pero da gusto verlos hacerla girar. Tanto “El Efecto Dominó” (Grabaciones en el Mar, 2000) como “Tobogán” son dos ejemplos casi enciclopédicos de buen pop donde cada canción es un tratado en sí misma. No busquen innovación porque no hay nada que inventar cuando lo tuyo es lo de toda la vida. Pero si les gustan las buenas canciones, sin más, sin recurrentes y sobados prefijos (post-, proto-, emo-), La Granja es su grupo.
Miquel Gibert, batería y compositor del grupo, nunca ha ocultado la influencia de canciones de otros a la hora de dar forma a las suyas, hasta el punto de componer con el tocadiscos al lado. “Por supuesto (risas), siempre hemos compuesto así. Cuando trabajamos en un tema, entre nosotros, ya nos orientamos hablando de otras canciones, que tal detalle tiene que ser como el de ese tema o el otro. Para nosotros no se trata de plagiar sino de un homenaje a las canciones que nos gustan. Como en el final de “Harry Houdini”, que ya teníamos claro que tenía que acabar como el “I Love You, She’s So Heavy””. Será por eso que cuando uno escucha un disco suyo tiene la sensación de haberlo escuchado antes, aunque eso no le quita la gracia: al fin y al cabo esto es pop: “Esta todo hecho”.
Después de su salida de Dro, con un disco como “Medicina Natural” que reflejaba más bien poco lo que realmente eran La Granja (demasiados medios tiempos, unos teclados a cargo del hijo de Carmen Sevilla y una producción que había borrado del mapa cualquier rastro de las guitarras: “las canciones no son malas, pero en ese momento la visión que teníamos nosotros y los de la compañía de lo que era el grupo no tenía nada que ver y ellos dirigieron en todo momento la grabación”), el grupo se encontró sin discográfica y con pocas salidas: era la primera mitad de los noventa y el pop patrio tiraba más hacia las guitarras furiosas, la inmediatez del rock y cantar en inglés. “Fue un cambio natural, incluso necesaria. La comunión entre las radiofórmulas y la industria musical era realmente algo asqueroso, así que era normal que llegara la ruptura. Eso supuso que se impusiera el inglés y la influencia del indie americano”. Y con el cambio de tendencia muchos de los grupos que como La Granja habían transitado por el camino del medio se vieron en la situación de no tener unas ventas suficientemente importantes para que una multi apostara por ellos, y estar demasiado relacionados con la radiofórmula como para atraer al nuevo público. “Lo curioso es que nosotros, durante la grabación de “Medicina Natural” escuchábamos a grupos como Gigolo Aunts y Teenage Fanclub y compartíamos influencias con muchos grupos de la explosión indie”.
Sus seguidores tuvieron que esperar hasta 1999 para asistir al regreso del grupo. En realidad no se habían ido a ninguna parte. O más bien, se habían centrado en su vida privada sin dejar de lado el grupo, pero sumergidos en esa burbuja espacio-temporal que es la isla. “Amplifícalo” (Slurp, 1999) supuso el retorno de unos La Granja en plenas condiciones gimnásticas: esas versiones de The Buzzcocks y The Undertones en directo demostraban ante qué tipo de banda te enfrentabas y el tema central del single era toda una declaración de principios. Luego vino el Lp, “El Efecto Dominó”, donde daban una auténtica lección de enciclopedismo pop y se reivindicaban delante de una generación de nostálgicos de la época dorada que acogieron su retorno con alegría.
Desde entonces, todo ha funcionado a otro ritmo: “Ya sabemos que no venderemos millones de discos y que no haremos grandes giras. Además, ya no podríamos: hay hijos y trabajos de por medio y no podemos dejar nuestros compromisos. Nos conformamos con esto”. Y tampoco se paran a pensar en lo que podría haber sido: “Nuestro éxito no fue tan grande como el de otros grupos y a nuestro público le da igual que estemos en una discográfica o en otra. Además ahora hacemos los discos a nuestro aire, sin ninguna presión”. La Granja ha encontrado refugio en Grabaciones en el Mar, discográfica zaragozana capitaneada por Pedro Vizcaíno donde también militan The Zinedines, y en ella ha entregado dos de sus mejores discos. Dos discos en los que todo (el tiempo, el equipaje y el bagaje) quedan atrás gracias al efecto mágico de un pop enérgico y directo: “Nos lo pasamos en grande, tanto cuando ensayamos como cuando quedamos. Todo suele acabar en una buena cena y a altas horas de la madrugada”.
Con “Tobogán”, La Granja retoman el discurso ya desarrollado en “El Efecto Dominó”: revisionismo elegante e inteligente, gusto por el perfeccionismo y melodías infalibles y su eterna capacidad para repasar la paleta del pop con una solvencia incuestionable: “A veces hablo de las canciones en tonos de color, y este disco es muy colorido. En este caso la portada es una continuación de la música”. Y de nuevo, unas letras lo bastante vagas para que cualquiera pueda sentirse identificado y lo suficientemente concretas como para contener referentes a lugares y personajes cercanos o conocidos: desde “Etoo (Su Jugador Favorito)” a “El Bugulú”. “Lo de las referencias siempre me ha gustado. Te da la sensación de que hablas de algo real, te llega más. Es algo muy pop”.
Otra vez, nada de rupturas ni grandes cambios ni evolución ni nada de eso: “Para mí es un disco muy parecido a el “Efecto Dominó”. No somos un grupo de grandes cambios, nuestro estilo ya está hecho y sencillamente hemos hecho un nuevo disco con nuevas canciones. Siempre me han gustado grupos como The Smithereens que han llevado siempre una buena carrera, sin grandes cambios, con discos mejores y peores, pero siempre dignos”. Y eso, la dignidad, es algo que La Granja ha mantenido a pesar de todo.
Quizás no reinventan la música, ni toquen en su vida en ninguno de esos festivales de tendencias que tienen cada dos por tres en la sociedad civilizada y nos faltan aquí, pero cuando se habla de pop en mayúsculas La Granja son puro savoir faire. Como ya dijo alguien: nada nuevo bajo el sol, pero hace un solecito de puta madre”.

Joan Cabot

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