Soy un pirata. Consumo música que no he pagado. Busco en internet discos, me los descargo y los escucho. Comparto esos archivos con otra gente igualmente interesada en escuchar a esos artistas y también he ripeado más de una vez algún disco que me han pedido, normalmente alguno que alguien de Toronto o Beijing no podría encontrar fácilmente en la tienda de la esquina. Probablemente, si le pidieras a la mitad de los artistas que tengo en el disco duro si les molesta que tenga su música en mi carpeta compartida te dirían que les da igual. Algunos hasta se sorprenderían de que alguien de un sitio tan lejano se interese por su música. Otros pocos estarían felices pensando que alguien se ha tomado la molestia de descargarse y escuchar su disco. A otros eso les cabrea, y hasta cierto punto lo comprendo.
También compro discos. No todos los que querría, pero seguro que son más de los que se compra el director general en España de caulquier multinacional o el presidente de la SGAE… Es más, probablemente me compro más discos al año, voy a más conciertos y gasto mucho más en música que toda la cúpula directiva de la Sociedad Genereal de Autores y Editores, que muchos ARs y que muchos de los miembros de la industria del disco. Y no soy ningún mártir de la causa. Hay mucha gente que invierte en la música mucho más dinero, tiempo y pasión que yo. Pero estoy seguro de que yo invierto en la música más dinero, tiempo y pasión que muchos ministros, políticos, gestores y hasta puede que algunos músicos.
Pero soy un pirata. Por lo que se ve a algunos les molesta que yo escuche sus discos y los comparta con mis amigos o con gente con la que comparto inquietudes y gustos. Curiosamente, la mayoría de los que veo por la tele hablando de lo malo que soy no me interesan lo suficiente como para perder el tiempo en escuchar su música. Nunca le regalaría un disco de ninguno de ellos a un amigo ni tampoco se lo copiaría. En cambio, los grupos que sí tengo en mi disco duro son bandas que nunca han salido en una radiofórmula comercial, ni tampoco por la televisión -donde por cierto hay tan poca pesencia de música seria. Dudo que se les dedique mucho espacio en los periódicos, si acaso en los suplementos culturales y en chico. Son los que nunca dejarían de hacer música a pesar de que nadie comprara sus discos. Cuando puedo compro sus discos y voy a sus conciertos. Si no tengo dinero suficiente me conformo con bajármelos y escucharlos en el ordenador. Hablo de ellos y los recomiendo a mis amigos, incluso los pongo en la radio o escribo sobre ellos cuando tengo la oportunidad. A pesar de que nadie me haya enviado una promo o me haya pagado por ello. Lo hago por razones pasionales. Las mismas que los mueven a ellos.
Ellos también se descargan música. Ellos también se copian discos o los compran cuando pueden. Ellos también invierten en esto dinero, tiempo y pasión y eso se nota en su música. La hace grande. Son algo más que un simple producto, un tanga bamboleante en un videoclip o el último hype de la temporada que vamos a encumbrar hasta que quede fuera de juego por la misma estúpida inercia que lo colocó allí. A veces caen en manos de alguna discográfica grande que después de intentar utilizarlos y comprobar que no venden tanto como J-Lo los desecha, les da la patada. No pueden pagarse un abogado caro, así que no hay mucho que hacer cuando hay problemas por los royalties y ese tipo de cosas. Algunos ni siquiera pueden sacar disco con ninguna otra discográfica durante un tiempo porque se supone que aún tienen contrato en vigor con su anterior sello. Algunos acaban quemados y rotos y su carrera se borra como si nunca hubieran existido. La mayoría de ellos nunca han sacado mucho dinero por lo que hacen ni han visto recompensado su talento. Pero el pirata soy yo que compro sus discos y voy a sus conciertos, que pago por llevar una camiseta con su nombre. Soy un pirata porque amo su música.
Quizás debería dejar de hacerlo.
Pero a mí me gusta la música. Por eso soy un pirata.
Me pregunto si les gusta la música a los directivos de las multis y medios de comunicación.
Me pregunto si le gusta la música a la Ministra de Cultura.
Me pregunto si les gusta la música a los directivos de la SGAE.
Me pregunto si les gusta a algunos músicos que se pasan más tiempo lloriqueando porque nadie compra sus discos que haciendo buenos discos para que la gente los compre.
M’encanta aquest post.
99% d’acord amb tu.
He arribat de miracle, però tornaré a llegir-te.
estoy de acuerdo contigo.
Creo k si ellos tb pusiern sus discos originales + baratos + gente los compraría. Pero la verdad es k comprarse el disco entero cuando únicamente te gustn 2 o 3 cancions … no sé , es más práctico descargarte las cancions k te gustn y luego hacs un recopilatorio d todas y así no tenr k aburrirte escuxndo las d+ cancions d ese disco k no te gustn , en fin.
jaja! no sé com t’he trobat! ja!
causa acción
nada es juzgable por que todo forma parte de lo que ocurre y como ocurre.
… si ocurre es por algo … y si no nos gusta , no podemos juzgar a quien ejerce si no a quien hace posible la causa en origen.
Hago exactamente lo mismo que tu, pero no me considero un pirata. Ni que me llamen pirata por ello. Yo no asalto barcos con la intención de robarles, ni violo a las mujeres que hay en ellos. No soy un pirata y tu tampoco. No callamos en el lenguaje de estos inquisidores culturales..
Saludos y ánimo