Archive for desembre, 2004
2004
Mis dos abuelas, mi programa, mi trabajo, algunos amigos, olvidar a la quizás fuera la mujer de mi vida -y la más terrible de las plagas bíblicas- para meterme en otro embrollo de difícil salida, demasiadas resacas y dos casas, demasiadas visitas al mecánico, mudanzas… Este año ha sido una puta mierda.
A pesar de todo este 2004 tiene que saldarse con un balance positivo: han salido algunos discos que me han llenado el alma, puede que porque los necesitaba más que nunca; he conocido a gente genial y he solidificado amistades que ahora mismo significan mucho para mí; he trabajado mucho y creo que bien y, lo más importante, el dolor por las muertes cercanas ha hecho que me sienta más unido que nunca a mi familia. No puedo describir la gratitud que siento ahora mismo hacia mis padres y mis hermanos.
Mañana es el último programa… después de todos estos días curandome de la resaca del fin de semana pasado y trajinando trastos casi no he tenido tiempo de preparar nada especial, excepto avisar a los amigos (que probablemente no podrán venir) y pensar cual será la última canción…
Lo echaré de menos.
Van
El concierto de ayer de Van Morrison… Nada que objetar. Algo así como un Rhythm & Blues neo-clásico hecho con tiralíneas. Correcto y medido. A veces hasta te engaña y te hace pensar que tiene algo de sangre africana en las venas, pero es en las baladas cuando realmente se gana el título de heredero de Otis Redding. Cuando te recuerda al “Astral Weeks” y esas elegías folk llenas de soul. La mayoría del concierto, pero, se lo pasó reconstruyendo al milímetro el libro de estilo del R&B, el swing cabaretero y el blues. Cuando remató con “Brown Eyed Girl” y “Gloria” me sorprendí a mí mismo pensando que sonaban algo inofensivas (aunque preciosas). Lo repito, nada que objetar. Pero siempre he esperado algo más de un concierto que una ejecución perfecta.
Eso sí, lo mejor del concierto fue la pedrería, los perfumes, los trajes. La gente que se arregla para ir a un concierto me parece objeto de estudio. ¿Realmente tenía alguno de ellos los discos de Van Morrison? Algunos van a conciertos caros por la simple razón de que pueden pagar la entrada. (Soy consciente de que todo esto es una rabieta estúpida y dogmática, del tipo que criticaría en otros; pero este es mi blog y digo lo que me sale de los bemoles… ).
En resumen, un gran concierto, pero demasiado elegante, medido y estudiado (a pesar de que iban sin lista de canciones y las iba dictando él entre temas) para mi gusto. Así de estúpido soy con estas cosas.
Al final, el mejor concierto que he visto este año ha sido el de McCoy Tyner.
Local
Ara que s’acaba me n’adon de fins a quin punt ha estat important el programa a la meva vida. Fins el punt que tinc la certesa que no seria el mateix si no hagués passat pel “Local d’Assaig”. Res del que m’ha passat aquests darrers sis anys m’hagués passat i probablement han estat els anys més importants de la meva vida. Haver entrat en els cercles en els que he entrat, conegut a la gent que ara mateix consider els meus amics i haver desenvolupat uns gustos i aficions que consider una part important de mí. Record el que vaig sentir el primer cop que vaig entrar a la Sonotone, el que vaig sentir quan vaig conèixer gent amb qui compartia uns referents culturals que mai hagués somiat compartir d’on venia.
En realitat, quasi tot el que sé sobre música ho he aprés a la ràdio, entrant en contacte amb gent com Joan Vich, Pere Terrassa, Pep Xesc Forteza, Vicenç Joan, Pere Trotz, Don Manolo, Joan Andreu, Biel Ferriol, Xisco Vargas i tants d’altres… Fins i tot ara seguesc aprenent, i de cada dia soc més conscient de tota la música que no conec, tot el que no sé. El fet és que entrar en contacte amb tanta música m’ha convertit en un oient obert a molts estils, però a la vegada triat. En realitat no voldria sonar ploraner. La meva reflexió va més en la direcció de reconèixer la importància que ha tengut sobre la meva vida el programa i fins a quin punt l’únic que puc fer ara que s’acaba és deixar-lo morir amb gratitut, respecte i orgull.
Lugares comunes
(Escuchando “If We Can’t Trust the Doctors” de Blanche y después del especial Gram Parsons de Joan Andreu)
Una de las mejores cosas de la música popular és su capacidad para reutilizar y dotar de vigencia una y otra vez los lugares comunes de la cultura. Seguimos hablando de amor, de traición, dolor, deseo… Le damos vueltas a las mismas ideas de siempre, pero sigue habiendo sitio para escribir pequeñas anotaciones en los bordes del libro de la tradición. Ya dije que para mí, ser innovador no significa necesariamente romper con lo que te ha precedido, sino más bien construir sobre ello algo propio. Seguimos hablando de los mismos paisajes, pero los ojos siempre son diferentes. De la misma manera que, en jazz, dos versiones de la misma canción van a ser totalmente diferentes, en el rock las mismas frases y lugares comunes de toda la vida siguen sonando diferentes dependiendo de quien cante.
Uptown Again
M’acaben de reconectar al món.
El cap de setmana ha estat curt i he estat prou enfeinat amb la mudança. Viure a la casa de la meva padrina és especial i m’hi sent molt bé. D’alguna manera, també, amb tots els canvis que se’m vénen a sobre, és com el principi d’una nova època. A partir d’ara estrenaré moltes altres coses.
El divendres passat vaig anunciar el final del Local d’Assaig. Comença el compte enrera.
Crítica y música.
¿Hasta qué punto es necesario que alguien escriba sobre la música? Read the rest of this entry »