Archive for abril, 2006

Hoy toca Lucha Libre. Espero veros por allí.
Ahora que el amaroK me funciona bien he habilitado la opción para que se conecte con Last.fm. No contento con eso, he encastado el chart de Last.fm en el blog, así sabréis la mierda que escucho cada vez que entréis aquí. Aún no se ha actualizado, pero parece que la cosa funciona.
Estoy que me salgo.
Coge los mejores discos pop de tu colección y luego escucha Cannibal Sea de The Essex Green. Probablemente encontrarás en él comparaciones y similitudes con el 80% de los discos que hayas escogido, ya sean clásicos o trabajos relativamente recientes. Eso es lo mejor de este Cannibal Sea: te recordara a todo, pero sus canciones son únicas. Resulta difícil no rendirte ante la voz de Sasha Bell, absolutamente preciosa, o a las melodías de Chris Ziter. Y cuando cantan juntos el conjunto suena insuperable. Puede que sólo sean una versión algo más bucólica y con cierto aire más folky de The Ladybug Transistor, pero con discos como este eso es lo de menos. Una auténtica joya.
Llevo un par de días con el ordenador hecho unos zorros, pero al fin he conseguido desinstalar Debian, instalar Ubuntu además de todos los programas que necesito para ir tirando, sin perder nada de lo que tenía guardado en el disco duro y todo yo solito. Para que luego digan que lo del Linux es complicado. Si un chimpancé como yo ha conseguido hacer todo ésto y sobrevivir para contarlo, ¿qué no hará un Homo Sapiens?
En cuanto a Ubuntu por ahora estoy bastante contento, aunque como todo cuesta acostumbrarse, sobre todo cuando hablamos de un escritorio tan configurable como KDE y tiene que volver a empezar de cero. Podría haber aprovechado la configuración de Debian en Ubuntu, pero preferí complicarme la vida. Eso siempre se me ha dado la mar de bien.
Hablando de software libre, Benjamí ha publicado en su blog los enlaces al libro de Richard Stallman “Cultura Lliure, Societat Lliure” traducidos al catalán.
Santitos: Lester Bangs
Last of the white niggers. A Lester Bangs le gustaba referirse a sí mismo de esta manera. También utilizaba la expresión white nigger para hablar de los punks, a los que se dice que él dio nombre. Siempre me ha intrigado: el crítico musical capaz de insultar y escupir bilis en la cara de cualquiera, todo fe en el rock’n'roll. Lo echaron de Rolling Stone por faltarle al respeto a los músicos, fue editor de Creem y murió el 30 de abril de 1982 por combinar Valium y Darvon para curarse un constipado. En su equipo sonaba Dare de The Human League. Hay pocos críticos que se hayan convertido en leyenda. Ni siquiera Greil Marcus puede presumir de serlo. No, al menos, en el sentido que sí lo es Lester Bangs.
Bangs empezó a escribir para la revista Rolling Stone, después de haber enviado un par de textos a la sección abierta a los lectores. Su primera crónica fue para hablar de MC5, a los que viviseccionó después de escuchar Kick Out the Jams. Se había comprado el disco después de haber leído una crónica en RS y se sintió tan defraudado que les envió un texto en el que se pasaba a los de Detroit por la piedra sin piedad. Durante un tiempo estuvo trabajando de freelance para RS, pero Jann Wenner lo echó porque era ‘poco respetuoso con los músicos‘. Entonces empezó a colaborar con Creem, de la que acabó siendo el redactor jefe. Para Bangs el rock era pasión, y escribía con pasión sobre el rock. Se reconocía influenciado por la generación beat, especialmente por William Borroughs (la foto de más arriba es del día en que le conoció, junto a Patti Smith). Se le considera el Hunter S. Thompson de la crítica musical, vivía el rock’n'roll way of life como cualquier otro músico de la época. Con Lou Reed mantenía una relación de amor/odio muy particular, y era amigo de otros músicos, aunque él siempre dijo que de los amigos debías escribir honesta y despiadadamente (así que perdió a unos cuantos por el camino). Ha escrito unos cuantos libros, aunque lo mejor son sus artículos, recogidos en parte en el libro Psychotic Reactions and Carburetor Dung, una selección de la que se encargó precisamente Greil Marcus.
Durante los años que estuvo al frente, Creem, America’s Only Rock’n'Roll Magazine, era una de las publicaciones más delirantes de la prensa musical americana. Gran parte de sus páginas estaban dedicadas a contestar las cartas de los fans, los artículos eran una locura, irreverentes y caústicos.
Lester Bangs presumía de sus contradicciones. Tanto le daba decir que el rock era arte como decir todo lo contrario. A veces hablaba como un irredento fan de los artistas que le gustaban, con una admiración que rayaba el ridículo; otras veces escribía con un cinismo corrosivo que no dejaba títere con cabeza. Siempre quiso demostrar que él era un buen escritor, “uno de los mejores de América“, decía a veces. Murió antes de cumplir su promesa de irse a México para escribir la que debía ser su novela definitiva.
Foto: Kate Simon.
Durante su última visita a la isla la escuché tres veces. Neal Casal vino a la radio y la pudimos pinchar. Acababa de grabarla, la traía en un cdr cutre, pero la canción me dejó completamente noqueado. Esa misma noche la volví a oir en directo y volví a pensar que era una canción imposiblemente bella, uno de esos nuevos estándards que sólo la genialidad o la casualidad pueden crear. Se llama “You Don’t See Me Cry“, abre el nuevo disco de Neal Casal “No Wish to Reminiscence” (Fargo, 06), y llevaba dos años con ella en el cerebro. En el disco suena algo sobrecargada, algo adulterada y lejos de la pureza que desprendía la primera vez que la oí, pero el resto sigue estando allí.