Archive for desembre, 2006
2006: a cascarla
2006: despertar de la resaca de findeaño a mediados de enero para tragarme un Sant Sebastià homicida; migrar de Debian a Ubuntu y luchar con Don Manolo: emborracharme se me da tan bien que debería dejarle lo de poner discos a alguien que realmente sepa (como Manolo, por ejemplo); a Toni Toledo también se le da bien emborracharse, lo he comprobado unas cuantas veces y hemos inventado nuestro propio saludo de linuxeros, aunque Lemmy nos lo copió para otra cosa; el disco de TV On The Radio es el mejor álbum del año, no tengo duda, y yo de mayor quiero ser negro; escuchar mil millones de veces Alternative To Love de Brendan Benson, otras mil On The Radio de Regina Spektor; soy un moñas, no hay ninguna duda; arreglarlo escuchando dosis poco saludables de hip hop, del bueno y del malo; escribir más y para más medios, escribir demasiado, escribir veinte millones de veces las mismas frases sobre los mismos tíos o tíos bastante parecidos e igualmente inocuos i obviables; olvidarme de lo que he escrito; y más desfase pendenciero con Julià, Miquel y mi hermano Toni, y mi otro hermano Miquel que es un puto campeón; vivir la mitad del año en tercera persona; y, no, no sirvo para funcionario, ni siquiera sirvo para eso; descubrir a Thomas Pynchon y preguntarme cómo he podido vivir sin él, no poder acabarme V. y convalidarlo conociendo a una V.; Superman Returns no está tan mal, pero a quién quiero engañar: sigo enamorado de Ella (que, sí, después de siete años se ha ganado la mayúscula y hasta las negritas). Y es una mierda, en serio, es una puta mierda. Y mi vida sigue siendo tan estúpida, vacía y carente de sentido como siempre he deseado y, qué cojones, no ha estado tan mal, aunque tenga la espalda destrozada. Al menos no se me ha muerto ninguna abuela, aunque, Dios, lo tenías difícil este año (aunque lo de llevarte a James ha sido un golpe bajo, joputa). Y sólo pido a 2007 ver a The Answer y Melo partiendo la pana, un sobrino, más lucha, más rock del bueno y menos niñatos desnutridos, mi iPod al fin y que todo esto se acabe, por favor.
Así que a cascarla:
Feliz año a todos. Que el desastre os acompañe.
(y no me tengan en cuenta la parrafada)

“You got to get down, down, down, down, down, down”
James Joseph Brown, aka The Hardest Working Man in Show Business aka The Godfather of Soul aka Soul Brother Number One aka Mr. Dynamite.
1933-2006.
Bon nadal
Bon Nadal i bon any nou!
Todos los raperos vivos
Para quien dude de la naturaleza indisimuladamente comercial del hip hop, que calcule el tiempo que ha transcurrido entre las fechas de salida de los álbumes de Jay-Z, Diddy y Snoop Dogg y la fiestas navideñas. Me imagino a todos los paliduchos de la América suburbial pidiendo un negro del barrio a Papa Noel.
Como comento en uno de mis artículos para la D-P de este mes (por cierto, ¡feliz cumpleaños, Gori!), no puedo evitar mi vena roja-farisea: una parte de mí cree que el dinero es algo perverso, mientras la otra reza para que los Reyes se enrollen este año y en vez de un cenicero me traigan un iPod.
El hecho es que un servidor tiende a dudar de los artistas tremendamente exitosos-forrados. Y los tres antes citados son hombres-franquicia. Especialmente Jay-Z, que ha sabido montárselo a lo grande y hasta es co-propietario de un equipo de la NBA (creo que los Cavaliers, aunque su novia -a la que me tiraré algún día- es fan de los Nets). Cualquier poeta torturado se pregunta lo mismo: ¿puede alguien escribir una elegía decente en un jakuzy y con la Beyo rondando por allí, haciendo lo que sea que hacen los ‘cachos de carne’ (sic)?

Jay-Z ha hecho un gran disco. Quizás no un disco de hip hop, aunque sí es rap. Pero es que el hip hop ya no sale en la tele. Lo que ves en la MTV Base es carnaza y tipos con más o menos gracia y más o menos cabreados hablando sobre una base más o menos buena. Y Jaz-Z tiene gracia, sus bases son muy buenas y hace buenos discos con un par de singles de película y la justa dosis de genio para seguir entre los grandes. Menos gracia tiene Diddy. De hecho, si reunieras a los negros que quieren verlo muerto i/o empalado seguro que podrías fundar un nuevo país. Pero si cae mal es precisamente porque, quién sabe cómo, el retaquito ha medrado. ¿No habéis visto el programa tipo OT que se ha marcado para crear su propia R’n'B girl band? Y seguro que no había votos del público ni jurados ni nada… Aquí, nenas, habéis venido a aprender cómo es esto del negocio de la música. El disco de Diddy es un poco cutrón. Mola lo justo como para rescatar un par de singles, temas resultones sin más.

Pero, amigos, Snoop es otra cosa. Da igual cuanta pasta tenga, siempre encontrará tiempo para sus chicos del barrio, ya sea para irse de farra por ahí o para filmar una peli porno. Y su álbum está evidentemente bien. Con los Neptunes en nómina e invitados tipo George Clinton, Stevie Wonder, etc. Lo reglamentario. Y si hablamos de singles, pongan en alguna fiestuki de estas navidades cualquiera de los cuatro primeros temas y vean como las nalgas de las ladies empiezan a moverse. Causa-efecto. Eso es.

Pero si hablamos de hip hop, hablemos del Santa Claus de este año, que no ha sido otro que el gran Nas. A Nas no le basta con haber arrastrado por los suelos a Jay-Z, en la época en que estaban picados. Ahora va y lo invita a colaborar en su nuevo disco. ¡Ése es mi negro! Me imagino que le diría ’si en el fondo no está mal lo que haces, chaval. Sigue así’. Pero es que además al capo de Queens le da por llamar a su disco Hip Hop Is Dead y se queda tan pancho. Ala. Y el disco regulín regulán, pero tiene un par de lo que en la jerga técnica de la crónica musical llamamos pepinos que tiran de espaldas. Así que allá, mi regalito de Navidad, por si no lo habían escuchado todavía: el hip hop ha muerto, como el rock, las ideologías, Elvis y Dios.
No falten

¡Rechacen imitaciones!
Vamos a salir. Si no volvemos, venga nuestra muerte.
H. J. Simpson