Archive for gener, 2008
I don’t think of you at all

Siempre he visto a The Helio Sequence como una de esas bandas de segunda categoría, una posición respetable. No esperas de ellos nada genial, simplemente discos aceptables. Nunca han terminado de digerir muy bien todas sus influencias y deudas del indie rock de los noventa. Estaba todo allí, pero de forma algo atolondrada. Pero escuché Can’t Say No, el segundo corte de Keep Your Eyes Ahead y me di cuenta de que la cosa había cambiado.
El nuevo álbum de The Helio Sequence se pega a la estela del romanticismo descarnado de The Cure y al fin encuentra una dirección. El batiburrillo de deudas sigue estando allí -The Capture Mind se arrima a The Stone Roses, You Can Come To Me a James, Hallelujah a los mejores Charlatans, todas ellas influencias británicas pasadas por el filtro de la tradición indie americana. Pero ahora suena con una nueva intensidad y cohesivo. Y eso convierte su nuevo álbum en una de las agradables sorpresas de principios de año. The Helio Sequence ya no están en esa respetable segunda categoría. Al menos para mí.
Atrapado
Echen la culpa de que no haya escrito estos días a Malcolm Bradbury y a Jim Dodge. Estas semanas he estado enganchado a la lectura de El dueño de la historia y Stone Junction -traducido aquí Introitus lapidis, de forma casi incomprensible. Ambos libros, especialmente el segundo, me han encantado y me han devuelto ese viejo vicio de leer a cada minuto libre que tenía a lo largo del día: en la cola del súper, tomando el café, preparando la cena, mientras me cepillaba los dientes… Creo que he encontrado una nueva religión hecha a mi medida. Ahora le toca a Kingsley Amis. Hay que saber aprovechar la marea.
El sonido de la consola
Las bandas sonoras de videojuegos han tenido una gran influencia en mi música. He crecido jugando y como yo muchos otros, así que no me extraña lo que comentas, la influencia de los videojuegos en la música de muchos productores jóvenes. A mí me encantaría hacer la banda sonora para uno.
Cadence Weapon. Esta respuesta se ha quedado fuera del artículo que he escrito sobre él para Serie B, pero es bastante revelador. Hace tiempo que ando pensando en ello. Ya cuando escuché a Spank Rock me pareció que los videojuegos jugaban -nunca mejor dicho- un papel importante en su manera de hacer música, de la misma manera que se puede decir que sus bandas sonoras han definido en muchos sentidos el sonido del rollo Baltimore -Low B y Diplo al frente. Pero también han dejado su rastro en Santogold y otros proyectos más o menos underground -Santogold serán the next big thing, atentos- que no sólo se contaminan de los sonidos de 8 bits (Sr. Trotz, corrija si he metido la pata) sino también por la estética de nuestros pasatiempos juveniles.
Estamos ante una nueva generación de productores que creció jugando al Mario Bros y que ha seguido jugando desde entonces. Se han criado en los salones recreativos del mundo y su sonido ambiente contagia su música. En otros casos, como el de Cadence Weapon, incluso rinden homenaje a su historia en sus videoclips:
Un tros de fang
Más escuchas adictivas: Set tota la vida, de Mishima. Otro de esos discos que ponen los pelos de punta y fascinan, gracias a los textos de Marc Caraben, una mezcla entre mi adorado Ovidi Montllor y Antonio Luque que debería ser ya reivindicado como una de las voces más personales y geniales del pop catalán.
Llevo un par de semanas escuchando una y otra vez el disco: uno de esos que hace que el mundo parezca más ancho y las mañanas sean mejores. Y otro ejemplo de cómo el pop cantado en catalán se ha sacado de encima ciertos tics y está viviendo una época de explosión creativa. Estos han sido días sencillos y bellos, y más o menos así es la música de Mishima.

Estoy de un vago que no vean. La semana que viene prometo escribir más por aquí. Por ahora, les dejo un acertijo: localicen en la foto la alegoría sobre la resaca navideña.