Hace unos meses, en un ataque de atrevimiento, me acerqué al DJ de un conocido local indie palmesano a pedirle que me pusiera a Animal Collective y el tío me respondió que no podía, que a él le encantaban y tenía todos sus discos y blablablá, pero que la gente no lo entendería. La respuesta me dejó totalmente noqueado. Me pareció simplemente indignante que un tío que se supone que está pinchando en el único local para bailar este tipo de grupos en la isla demostrara tan poca valentía y comprendí en ese momento por qué el nivel de los DJs de pop ha ido cuesta abajo estos últimos años. Faltan cojones.
No es una crítica al local. Es un negocio privado, tienen derecho a gestionarlo como les venga en gana y es evidente que las cosas les van bien. Muy bien, de hecho. Si no te gusta, no vayas. Así de simple. No hay ninguna necesidad de montar grupitos de Facebook.
Es una crítica a los pinchadiscos en general, porque aquí todo dios es DJ, incluido yo, y a más de uno le basta con bajarse cuatro discos de internet y creérselo un poco, porque además muchos de ellos no se han comprado un disco en los últimos seis meses por no decir seis años. Se ha impuesto el efectismo, el poner hits sin ton ni son aunque estén más quemados que el YMCA. Falta imaginación, personalidad, pasión y criterio propio. Es aburrido, como vivir en un bucle infinito.
La lástima es que muchos de ellos aún sin saberlo forman parte de una tradición que empezó en Sonotone y Malafama, donde sí había buenos selectores, DJs con los que aprendimos, con los que crecimos, que cada semana nos sorprendían con cosas nuevas. Pero el panorama se ha degenerado hasta tal punto que resulta más atrevida y novedosa una sesión de Pep Cueva o Joan Vich de hace quince años que la de cualquiera de esos modernos del E-Mule.
Ahora tenemos en las cabinas a los mismos tíos que cuando pinchabas Arcade Fire antes de que se hicieran famosos venían a pedirte que quitaras esa mierda y pusieras a Los Planetas, esos que esperan a que la MTV convierta algo en un éxito antes de atreverse a incluirlo en sus sesiones y que acaban de descubrir que The Good Old Days es un temazo, con dos años de retraso, y como están la mar de emocionados por ello va a sonar seis veces cada noche hasta que nos dé arcadas escucharlo. Claro que sí. Que no es cuestión de que el púbico se sienta confuso cuando pinches algo que no conoce, que a nadie le gusta sentirse ignorante y es mejor copiar todo eso que criticamos en los pubs de música española, que no se renuevan, nosotros al menos pinchamos el primero de The Strokes… ¿No ves sus caras de felicidad? ¿Acaso no somos el colmo de la modernidad? ¿No somos los seres más formidables que has visto?
Basta ya, por favor. El pinchadiscos no sólo tiene la obligación de divertir al personal, también debe educar, abrir orejas, dar a conocer cosas nuevas, y si el público se queja que se joda y baile.
Hang The DJs
Alien boys
Hace unos meses, cuando escribí la crítica del último disco de Sonic Youth -que todavía me parece de lo mejor que han hecho en los últimos años- me topé con unas declaraciones de Thurston Moore en las que comentaba que durante la composición del álbum había estado escuchando los discos de The Wipers.
Sorprendentemente olvidados hoy en día, Wipers fueron uno de los grupos más . Sus tres primeros discos están a la altura de los de Hüsker Du o Wire, aunque el carácter insobornable de Greg Sage, que todavía sigue operando su propio sello, le ha convertido en uno de esos personajes oscuros y referenciales que todavía espera el momento de que se reconozca verdaderamente la influencia que han tenido sus canciones.
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Porque The Wipers tienen canciones tremendamente poderosas, por sus letras, la desesperación afilada que transpiran, por esos toques de sofisticación que los sitúan entre los grupos más ambiciosos del punk de los 80 y sin embargo no borran su naturaleza visceral.
Sage cantaba a la misma nación de jóvenes alienados a los que cantaron años después Sonic Youth, nerds que se sentían fuera de lugar en cualquier lado, que sentían asco y frustración, que se veían a sí mismos como alienígenas atrapados en una vida de clase media. ¿Qué sería del rock’n'roll sin inadaptados?
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Personalmente creo que Is This Real? (1980) y Youth of America (1981) son dos discos clave de la época. A partir de Over The Edge (1983) se perdió algo, las canciones de Sage se hicieron menos complejas y más directas, aunque siguió cantando con la misma rabia disfuncional por la que le admiraba Kurt Kobain.
Lou Lou
Ya se saben más detalles del paso de Lou Reed por el festival Alternatilla. Además de su concierto en el Teatre Principal, el día 30 de abril, presentará en la isla el documental Red Shirley, una entrevista a su prima el día de su 100 cumpleaños. Así que, como hace dos años con Patti Smith, tendremos un par de oportunidades para verlo de cerca. Personalmente tengo muchas esperanzas depositadas en el Metal Machine Trio. Puede ser un gran concierto y será divertido ver las caras de nuestros representantes institucionales, siempre presentes cuando existe la posibilidad de fotografiarse con algún artista de la talla de Reed. Sueño con ver sus cabezas explotar en la primera fila.
Además ya se ha extendido el rumor sobre un segundo grupo, confirmado ayer por TV Mallorca -es más fácil cuando recibes llamadas directas de la institución que te paga- aunque en su web todavía no lo han hecho oficial, así que hay que ser cautos. Si nada se tuerce, Alternatilla, uno de los proyectos más ambiciosos y sólidos con los que hemos contado en la isla, este año arrancará con dos conciertos con un gran tirón. Todo hace prever que éste será un año histórico para la isla. Si en esta última década se ha consolidado una oferta de gran nivel, 2010 va a suponer un peldaño más allá. Será divertido, eso seguro.
Hace poco se anunciaba la inauguración de la franquicia mallorquina de Ibiza Rocks y este fin de semana Artsonic se estrena con Nebula y en dos semanas tienen aquí a Dinosaur Jr.; Waiting For Waits cumple 10 años con Bill Callahan y Joan Andreu, por mucho que diga que quiere descansar, no puede resistirse a un buen ofrecimiento; Primeros Pasitos continúa con la programación en el CC Sa Nostra, Cultura Club tiene conciertos cada semana y, por si fuéramos pocos, ¡Toni Pla vuelve! Ya tardaba.
En definitiva, va a ser un año intenso y el público tendrá el corazón partido en más de una ocasión. Habrá más de un pinchazo también. Pero quizás haya llegado el momento de ponernos a prueba. ¿Vamos a estar a la altura o a final de año nos lamentaremos del exceso de ilusión y volveremos a la vieja cantinela? Veremos.
PS. También estamos los Papagayos, pero jugamos en otra liga, más modesta. El 5 de marzo estarán por aquí Mujeres. Será la bomba.
Tucán
Todavía no sé muy bien qué pensar de Opilions, trabajo del mallorquín Miquel Serra que se puede descargar desde su web y que por ahora me tiene francamente sorprendido. Juzguen ustedes mismos.
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PD: El link para descargar el disco parece estar caído.
Lo indie
Para que quede claro, yo sí creo en lo indie. Creo en la pasión y en la autonomía, en los pequeños sellos, en los artistas minoritarios, creo en el riesgo y en hacer las cosas aún cuando sabes que probablemente a nadie va a importarle. Pero de tan manoseada la palabra indie hoy en día significa poco más que cool, fashion o ‘Tal y Pascual son ahora amigos‘.
Para clarificar conceptos: una cosa es una discográfica independiente, que han existido desde que se inventó el acetato -lo era Sun Records, de la que salió un zagal llamado Elvis-, y otra muy diferente el indie pop, un movimiento con sus propias señas de identidad musicales e incluso ideológicas. Y a veces nos hacemos todos un pequeño lío, por pereza o por ignorancia, mezclando churros con merinas. Para mí indie son The Pastels, Comet Gain, The Beat Happening, The Bats, The Tall Dwarfs, Orange Juice, The Wedding Present, The Raincoats… y no cualquier cosa medianamente auténtica publicada o no desde un pequeño sello sin recursos o en parte heredera de esos grupos pero mucho más amable y fácil y asequible para un público de cada vez más familiarizado con ciertos sonidos. ¿Son indies The Killers?
Para ser indie, indie de verdad, hay factores innegociables. Es una cuestión de intangibles, de actitud, de autenticidad. Pero eso no te hace mejor o peor, sino más simpático. Quiero decir que si bien me siento identificado con la filosofía DIY del indie pop, no todo lo que me gusta es indie pop y no comprendo los esfuerzos de fans y músicos por subirse a un carro que en el fondo es incómodo y pobre. Además, usamos con tal alegría el término que acabamos por ponerle la pegatina a todo aquello que está fuera del mainstream. ¿Son indies Vetusta Morla? No, no lo son, pero eso no le quita ni le añade mérito alguno a su música. Que se insista en usar esa palabra con ciertos grupos sólo demuestra que lo indie se ha puesto de moda, que ha penetrado en un mercado mucho más amplio y heterogéneo a los ojos del cual tiene cierto prestigio, pero incluso cuando hablamos de discográficas independientes que empezaron en los 90 debemos tener claro que muchas de ellas han dejado atrás esa primera etapa para establecerse y acomodarse, algo que me parece totalmente natural y legítimo, porque aunque nos guste pensar lo contrario el pop no nos hará eternamente jóvenes, sólo más pobres.
En este país, nunca los sonidos alternativos han tenido tanta aceptación como hoy en día, pero da igual si estás en una discográfica diminuta o tienes contrato con una multinacional, lo que de verdad te convierte o no en un artista indie no es tanto tu saldo de ventas como ciertos rasgos que afectan a tu forma de hacer las cosas, al espíritu y vocación de tu música. Por eso me pongo algo nervioso cada vez que escucho la dichosa palabra en relación a cualquier grupo que se salga mínimamente de los patrones convencionales. No se trata de apropiarse del indie, de someter a juicio a cada grupo, basta simplemente con usar el término con algo de rigor.
Algo fugaz
Sólo sé que a veces las cosas fluyen. Las preguntas se responden solas por el camino. Si piensas demasiado en ello, lo estropearás, pero si vas a ello las cosas suceden por si mismas.
Pregunta: Siempre he tenido la sensación de que eres un músico en busca de algo. ¿Lo has encontrado?
Lo encuentras por un instante, es algo fugaz, y maravilloso.
Howe Gelb, un genio, que actúa el viernes en el Teatre de Lloseta, durante la breve entrevista que le hice ayer por teléfono.



